lunes, 7 de noviembre de 2011

¿Has descolgado ya el teléfono?

MeneJoven: Puede ser...
¿En qué ha cambiado mi vida desde que tengo 18? En realidad creo que no me ha cambiado en casi nada, sigo haciendo lo mismo que hacía antes. En lo único que me ha cambiado es en que me preocupa más (mucho más) la verdad, la sinceridad, la confianza, la comunicación, la fidelidad y la amistad.

Pero me voy a centrar en la amistad, porque para mí, una amistad de verdad lleva incorporado todo lo anterior.
Yo soy de las personas que digo que a los amigos los cuento con los dedos de las manos y que quizá me estén sobrando dedos; eso sí, conocidos hasta en el infierno. Y cada día me convenzo más de esto.

Creo que hoy en día, con las vidas que llevamos, muchos no se preocupan por esos amigos “de siempre”. Esos con los que hemos compartido miles de momentos, tanto buenos como malos. Esos a los que hemos llamado para que fuesen los guardianes de nuestro mayor secreto. Esos que siempre hemos tenido ahí… pero, ¿y ahora? ¿Ahora dónde están? Quizá los dieciocho, los diecinueve, veintisiete, treinta… les hayan cambiado, hayan encontrado un/a novio/a, hayan conocido otro estilo de vida que les interese más… vamos, que hayan decidido continuar su vida dejando atrás todo lo que habían tenido hasta entonces. Seguro que muchos tenemos un amigo así o por el contrario, seamos el amigo que ha dejado a los “de siempre”.

Si tenemos un amigo así, pues bueno, es lo que nos toca y quizá sea que la amistad que había no tenía todos los componentes que tenía que tener, aunque siempre podemos sorprendernos.
Y si por el contrario somos el amigo que ha dejado a los “de siempre” por cualquier motivo, pues no sé, nunca es tarde para descolgar el teléfono y decirle a esa persona que es nuestra amiga, hablemos, solucionemos diferencias y volvamos a tener la relación que teníamos.




¿Has descolgado ya el teléfono? ¡¡Vamos!! ¿A qué estás esperando?



Nos dejamos cosas atrás con el tiempo, y perder el contacto con alguien es cosa de pocos meses. Primero le echas la culpa a los estudios que solo dejan espacio en tu cabeza para las cosas que están a mano o en tus narices. Y así no es dificil dejar de ver a alguien con el que no coincides. No hay espacio en tu vida para llamadas, para dedicar tiempo a lo que no sea meramente imprescindible.


Entonces ocurre. En tu locura aparece un momento de tranquilidad, un momento que te hace recapacitar sobre tus pasos, sobre tus decisiones, sobre como has llegado ha este punto de tu vida. 
Y aquí estas pensando en todo eso... gracias a unas palabras publicadas en internet.

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