lunes, 11 de junio de 2012

El nombre del viento de Patrick Rothfuss


Sobre el libro
He robado princesas a reyes agónicos. Incendié la ciudad de Trebon. He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo. Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar. He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día. He hablado con dioses, he amado a mujeres y escrito canciones que hacen llorar a los bardos.
"Me llamo Kvothe. Quizás hayas oído hablar de mí."
Por primera vez Kvothe se dispone a relatar la verdad sobre sí mismo. Y para hacerlo bien, deberá empezar por el principio: su infancia en una troupe de artistas itinerantes, los años malviviendo como un ladronzuelo en las calles de una gran ciudad, y su llegada a una universidad donde espera aprender una magia de la que se habla en las historias.…
Atípica, profunda y sincera, El nombre del viento es una novela de aventuras, de historias dentro de otras historias, de misterio, de amistad, de amor y de superación, escrita con la mano de un poeta y que ha deslumbrado por su originalidad y la maestría con que está narrada a todos los que la han leído.

Reflexión

domingo, 10 de junio de 2012

El nombre del viento III

Denna y Kvothe

—Está visto, maese Kvothe, que sabes cuidar de una mujer.
—Pues espera a mañana —repliqué—. No he hecho más que empezar.
Me senté en silencio, tratando de no temblar, y al final la respiración de Denna se hizo lenta y acompasada. La vi dormir con la tranquilidad de un niño que no tiene ni idea de lo insensato que es, ni de las inesperadas tragedias que puede traer el día siguiente.


Me miras con esos ojos verdes como si yo significara algo. No me importa que tengas cosas mejores que hacer. Me conformo con tenerte a veces. De vez en cuando. Sé que puedo considerarme afortunada por eso, por tenerte aunque solo sea un poco.



—No me trates con condescendencia —replicó ella con enojo, y luego su tono volvió a suavizarse—. No piensas en mí como yo en ti. No me importa. Pero si también tienes frío, podrías acercarte y rodearme con los brazos. Solo un poco.
Con un nudo en la garganta, me acerqué, me senté a su lado y la abracé.
—Qué bien —dijo ella, más relajada—. Es como si hasta ahora siempre hubiera tenido frío.


—Te tengo a ti —dijo ella, adormilada. Distinguí una débil sonrisa en su voz, como la de un niño arropado en la cama—. ¿Serás mi Príncipe Azul y me protegerás de los cerdos? ¿Y me cantarás canciones? ¿Me subirás a toda prisa a los árboles...? —No terminó la frase.
—Sí, lo haré —contesté, pero me di cuenta, por el peso de su cuerpo contra mi brazo, de que por fin se había quedado dormida.

sábado, 9 de junio de 2012

El nombre del viento II

Quizás la mayor facutlad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos esneña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades.
La primera es la puerta del sueño. El suenño nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño.
La segunda puerta es la puerta del olvido. Al gunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que «el tiempo todo lo cura» es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. el reto están escondidas detrás de esa puerta.
La tercera es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal que se esconde en la demencia. Puede parecer que eso no sea beneficioso, pero lo es. A veces, la realidad es solo dolor, y para huir de ese dolor, la mente tienen que abandonar al realidad.
La última es la puerta de la muerte. El último recurso. Después de morir, nada puede hacernos daño, o eso nos han enseñado.

jueves, 7 de junio de 2012

Al mal cuerpo, buena cara

Hoy no es uno de esos dias en los que encuentras inspiración, ni tienes algo que decir, ni nada de eso...
Bueno decir siempre hay cosas que decir, pero como simpre yo no se explicar lo que me pasa por la cabeza o lo que estoy sintiendo en ese momento.

Quizás solo sea que el "mal cuerpo" que tengo ahora mismo sea cosas de examenes, del timing, del olor a verano, de las historias que me cuentas,.... no sé. Sólo se que llevo 2 días en los que los que más me apetece es quedarme en mi cama, sin moverme, solo autista de casi todo el mundo, esperando a que el tiempo pase lo más deprisa posible, que abrá los ojos y no tenga que preocuparme por nada más.
Eso solo es vivir en mi mundo de yupi. La realidad es que necesitas salir a la calle, relacionarte con el mundo y asumir que tienes que seguir currando como poco hasta el 11 de junio.

Me gustaria explicar mis sensaciones, pero son mias y nadie más va a lograr entenderlas. Pero creo que es mejor dar el coñazo a unos cuantos desconocidos, que no sepan nada de nada sobre mí. Escribir por escribir vamos.

Nunca pese que lo de "no quiero hablar del tema" fuera algo que yo llegará a pensar en algún momento, pero lo estoy haciendo. Quiero hablar de lo que siento, pero a la vez no contar nada de lo que me pasa... tiene eso algún sentido??

Segiré con mi locura hasta que se me quite esta sensacion de revoltijo en el cuerpo. Solo quiero disfrutar de 3 cosas.